Site in English   20/12/2014
Home Quienes Somos Links Contáctenos
 
   TIPOS DE CAMBIO   
      RESERVAS INT.      
     BOLSA DE VALORES     
     PRECIOS DEL PETROLEO     
     INFLACIÓN     
   TASAS DE INTERÉS   
        PIB        
Suscriptores
Login
Solicitud de Información
Publicaciones
Nuevos Medios
Indicadores
Hemeroteca
Quién es Quién
Leyes
Seminarios
DICIEMBRE
D L M M J V S
  1
2
3
4
5
6
7
8
9
10
11
12
13
14
15
16
17
18
19
20
21
22
23
24
25
26
27
28
29
30
31
     
Veneconomía Otros
Anuncie Aquí

VenEconomia Semanal
   Información Resaltante
Regresar
Tomado de VenEconomía Mensual, Vol. 32 No. 1, noviembre de 2014 - 01/11/2014
El futuro de la Industria Petrolera Nacional

Elementos para la propuesta de una Industria Petrolera Nacional (IPN)

Económicamente hoy el país depende de un solo sector y de una sola industria, la petrolera. De ella recibe más del 96% de las divisas por sus exportaciones, aporta el 45% del presupuesto y el 12% del PIB. Esto hay que cambiarlo radicalmente en el tiempo.

Para comenzar por donde se debe, es necesario identificar los mitos y el rol que ha jugado el Estado en Venezuela alrededor de los asuntos energéticos, en especial sobre el petróleo y el gas natural, así como en la energia eléctrica y los minerales metálicos.

Se requiere identificar esos mitos, muchos convertidos en paradigmas, que han envuelto y condicionado al país desde el descubrimiento del petróleo hasta el día de hoy. Muchos muchos de esos mitos se convirtieron en paradigmas entre los factores de poder y grupos de interés, mal llamados élites (las clases políticas, académicas, gremiales, financieras, bancarias, militares y sindicales, entre otros).

Con respecto al Estado centralista venezolano, casi siempre dirigido por el Ejecutivo, mejor no se puede identificar y catalogar. En ese Estado centralista y manejado por el Poder Ejecutivo, y finalmente por el gobierno de turno, es que han estado y están la mayoría de los males de Venezuela en temas de energía; desgraciadamente ese es el tipo de Estado que le ha gustado a los “rent claimants” (a los reclamadores de la renta petrolera, los del “dame lo mío que me dijeron que me pertenece”) y a los “rent seekers” (los reclamadores de la renta a través de la pedidera de dólares – Recadi, Cadivi, SICAD–, exoneraciones aduanales, exenciones de impuestos, prebendas, golilleros, pseudo-empresarios y ahora boliburgueses, los “ponme donde haya”), que tan bien ha identificado y definido Diego Bautista Urbaneja en su reciente libro “La Renta y el reclamo”, así como también Luis José Oropeza en su libro Venezuela: Fábula de una riqueza-El valle sin amos.

Los mitos que se convirtieron en paradigmas

Es necesario insistir en la referencia a los mitos que se convirtieron en paradigmas, que son los que han evitado que el país avance hacia la modernidad y se convierta en un país del primer mundo en materia energética.

En Venezuela se convirtió en paradigma, el que todos los recursos naturales (desde las quebradas, los ríos, las montañas, los bosques, los llanos, las salinas y las playas, hasta los minerales metálicos y no metálicos y el petróleo y el gas natural) eran estratégicos y las empresas que los explotaban eran básicas. Por ser estratégicos y ser sus industrias básicas se traducía en que eran sinónimo de “soberanía e independencia”. Y el más recientemente exacerbado paradigma: todos los recursos del país son para el desarrollo social.

El corolario de esto ha sido que por ser estratégicos, industrias básicas, para la soberanía y la independencia, y para el desarrollo social, ese sector tiene que manejarlo el Estado empresario, porque el sector privado no es de confiar.

Un término netamente empresarial como el de estratégico (aunque su origen fue militar), desarrollado y probado en la compañía Royal Dutch Shell, se ha querido trasladar a las políticas públicas y leyes de los países totalitarios y/o estatistas. Los gobiernos de los países democráticos y del primer mundo en sus políticas públicas no usan los términos “estratégico” y menos el de “industrias básicas”. Esos son términos empresariales no para países.

Los países democráticos hacen políticas públicas pero no planificación estratégica, y menos en el ámbito económico o de las energías. A lo que se refieren es a las grandes líneas: seguridad territorial, seguridad energética, eficiencia energética, protección del ambiente, independencia energética (i.e. no depender de la OPEP), subsidios a las renovables (muy discutido), servicio postal, sistemas de salud, sistemas de educación, seguridad para las inversiones, valores y bolsa, comercio exterior, derechos individuales, y cosas por el estilo. Trabajan en los grandes “qué” nunca los “cómo”, que es donde se afianzan los gobiernos centralistas, estatistas y totalitarios. El cómo es decisión de los ciudadanos, del sector privado y de los mercados.

Resulta que a nivel de país ningún recurso natural debe ser estratégico, ni sus industrias deben ser básicas, y menos deben estar relacionadas con la soberanía y la independencia de los mismos. Es una discusión que algún día deberá tenerse en Venezuela para prosperar, principalmente entre los factores de poder...

Elizabeth Diego J. González Cruz, PE.




Para obtener el artículo completo solicite información por: mercadeo@veneconomia.com o por los teléfonos 761.81.21 al 26
Regresar
 
VenEconomía Mensual
Copyright © Todos los derechos reservados Créditos